La cerveza es la bebida nacional y parte integrante de la cultura alemana desde 1516, año en el que se instauró la Ley de la pureza, edicto bávaro que en la actualidad siguen respetando escrupulosamente todos los cerveceros alemanes.
El documento más antiguo relativo a la actividad de Paulaner, uno de los mayores fabricantes de cerveza, se remonta a 1634 y está relacionado con los monjes Minimi del convento Neudeck ob der Au, llamados en alemán Paulaner por el nombre de la ciudadela calabresa de la provincia de Cosenza de la que provenían. Estos monjes vivían en un régimen austero y de duro trabajo que resultaba aún más difícil en el periodo de ayuno de la cuaresma, durante la cual fabricaban una cerveza sustanciosa, la Salvator, para mantenerse. La cerveza no consumida se regalaba a los pobres o se vendía en las tabernas del monasterio. Esta actividad generó tanta competencia que las cervecerías particulares de Mónaco de Baviera elevaron una queja al consejo de la ciudad, dando origen al primer documento regulador.
Otro momento importante en la historia de la organización social y urbanística de Mónaco fue la creación de los Biergarten.
Los orígenes de esta institución se remontan al siglo XVI. En aquella época, la cerveza se fabricaba con baja fermentación para que la maduración tuviera lugar durante los meses fríos a una temperatura entre 4 y 8 ºC. Asimismo, la ley solo permitía fabricar cerveza del 29 de septiembre al 23 de abril, debido a que las altas temperatura de las calderas y de las temperaturas alcanzadas en el verano podían provocar graves incendios. Por ello, la cerveza se tenía que fabricar en invierno y conservar en lugares frescos durante varios meses. Los habitantes de Mónaco crearon bodegas para mantener fría la cerveza. Estos depósitos, excavados en el terreno, se mantenían frescos gracias a la sombra de los hippocastanum y la grava que cubría el terreno superficial. Aunque originalmente en estos lugares solo se vendía cerveza, con el paso del tiempo los habitantes de Mónaco empezaron a consumir cerveza bajo las enormes copas de los hippocastanum y los cerveceros decidieron poner a su disposición mesas y bancos dando vida a los Biergarten y suscitando las protestas tanto de las cervecerías más pequeñas como de las posadas. Massimiliano I Wittelsbach, primer rey de Baviera, dispuso en 1812 que los tan apreciados Biergarten siguieran existiendo pero, para tutelar la actividad de las tabernas, prohibió la venta de cualquier tipo de alimento que no fuera pan. Debido a ello, los clientes empezaron a llevarse la comida de sus casas y esta costumbre se difundió hasta tal punto que, en la actualidad, sigue siendo una de las características de los Biergarten.
Durante el 2018, la Paulaner abrió una nueva cervecería en una colina de Mónaco llamada Nockherberg. Dos áreas neurálgicas de este nuevo punto de encuentro para los habitantes de Mónaco gozan de la luz artificial generada por las luminarias de iGuzzini. Los proyectores Palco instalados sobre raíl Low Voltage y los empotrables Laser Blade iluminan la gran estructura central, la Rotonda que además de ser el mostrador del bar es también escaparate para los dos grandes depósitos de cerveza. La zona de paso del "Wirtshaus" (interiores) al "Biergarten" (exteriores) está caracterizada por una gran estructura de metal, un elemento en suspensión que recuerda una red en la que los empotrables Laser se han instalado en los anillos metálicos conectados por cuerdas.
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