Debido al continuo aumento de público que se ha registrado en los últimos años, fue indispensable ampliar el Isabella Gardner Museum, no solo para ofrecer servicios paralelos a las exposiciones del museo –como espacios para conciertos y exhibiciones–, sino también para conservar la parte histórica del edificio y permitir su restauración. El proyecto de esta nueva área fue confiado al arquitecto Renzo Piano, cuya intervención muestra el respeto por el contexto donde surge sin perder la capacidad de dialogar utilizando un lenguaje arquitectónico contemporáneo.
El edificio histórico, punto de origen de la ampliación, fue abierto en 1902 por deseo de la coleccionista Isabella Stewart Gardner que da nombre al museo. Apasionada por el arte, llegó a Boston desde Nueva York en 1860; junto con su esposo Lowell Gardner, uno de los hombres más ilustres de la ciudad, compró un gran número de obras de arte de la familia Medici. Sucesivamente, Isabella decidió construir en la nueva zona de Boston, en un área algo aislada de la ciudad, un palacio en estilo renacentista veneciano con un patio cubierto de flores que se convirtió en el Gardner Museum donde se conservan obras de Rafael, Tiziano, Giorgione, Piero della Francesca, Paolo Uccello, Botticelli, Vermeer, Rembrandt, Degas, Manet y John Singer.
La nueva ala surge a espaldas del antiguo palacio y fue realizada en cristal y cobre oxidado para dar un color verde a la estructura que se enlaza con los parques situados a espaldas del edificio. El elemento central de la composición arquitectónica es la luz, la cual caracteriza la entrada a lo largo de toda su altura. En este espacio, las suspensiones Le Perroquet se encienden por la noche y convierten esta parte acristalada en una linterna que ilumina la ciudad.
El primero de los cuatro bloques de la ampliación es la sala de conciertos -6000 m2 con 300 butacas- llamada Calderwood Hall. Es el espacio más grande, diseñado con un desarrollo vertical. En el centro se encuentra la orquesta y alrededor, a lo largo de las paredes, se distribuyen los palcos creando una intensa y cercana relación entre el espacio y la música. Una vez más Le Perroquet en suspensión vuelven a dar vida a este espacio tan alto.
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